Luis Farinetti
La historia de un comercio centenario que no pudo quedarse en la calle donde nació
📍Calle de la Paz, 16, 46003 Valencia (Valencia), Spain · 🗓️1897 – ? · 🔴🟠🟢 Cerrado
Un grabador italiano en la Valencia de la modernidad
La historia de Luis Farinetti comienza mucho antes de la apertura de su tienda. Su fundador, Luis Farinetti Biacchi, llegó a Valencia en 1897 procedente de Barcelona, adonde había llegado tras exiliarse de Italia por motivos políticos. Apenas cuatro años después, en 1901, abrió junto al grabador Ambrosio Allado un establecimiento en la recién estrenada calle de la Paz, una de las grandes apuestas urbanísticas de la Valencia moderna.
La ubicación no fue casual. A finales del siglo XIX, la calle de la Paz se estaba convirtiendo en el nuevo eje comercial y burgués de la ciudad. Allí se instalarían algunos de los comercios más prestigiosos de Valencia, y Farinetti fue uno de los primeros en apostar por aquella avenida que simbolizaba el progreso y la modernidad.
Mucho más que un taller de grabado
Luis Farinetti no fue únicamente un artesano. Fue también un intelectual, un emprendedor y una figura muy vinculada a la vida cultural valenciana. Participó en la fundación de la Feria Muestrario Internacional de Valencia en 1917 y fue uno de los impulsores del Rotary Club de Valencia en 1928.
Hablaba varios idiomas, incluido el valenciano, y frecuentaba las tertulias del histórico café Ideal-Room. Su taller se convirtió además en una auténtica escuela de grabadores, formando a profesionales que posteriormente alcanzarían gran prestigio, algunos de ellos vinculados incluso a la Real Casa de la Moneda.
Su amistad con artistas, fotógrafos e intelectuales de la época contribuyó a convertir el establecimiento en un pequeño centro de creación y experimentación artística. Farinetti destacó especialmente por introducir en España innovaciones técnicas en el campo del grabado industrial, convirtiéndose en un pionero de procedimientos que todavía hoy tienen aplicación.
Guerra, exilio y continuidad familiar
La Guerra Civil interrumpió aquella trayectoria. Farinetti regresó a Italia y la empresa fue colectivizada por trabajadores vinculados a la UGT y la CNT. Sin embargo, la relación entre la familia y el comité de empresa fue lo suficientemente buena como para preservar el negocio durante aquellos años convulsos.
Finalizada la guerra, recuperó la actividad y continuó desarrollando nuevas técnicas. Entre sus inventos destaca incluso una máquina patentada en 1945 para marcar frutas, especialmente naranjas, un ejemplo más de su constante espíritu innovador.
Tras su fallecimiento en 1951, el negocio permaneció en manos de la familia durante varias generaciones. La empresa logró sobrevivir a cambios políticos, crisis económicas y transformaciones urbanas, convirtiéndose en uno de los comercios históricos más singulares de Valencia.
El fin de una etapa en la calle de la Paz
Sin embargo, aquello que no consiguieron guerras ni crisis sí terminó expulsando al comercio de su ubicación histórica: el mercado inmobiliario.
En 2013, después de más de un siglo ocupando el número 16 de la calle de la Paz, la familia tuvo que abandonar el local. El fin de los contratos de renta antigua y la imposibilidad de asumir los nuevos alquileres hicieron inviable continuar allí. La propia Gemma Sales, biznieta del fundador, explicó que el aumento de la renta exigía una facturación imposible para un negocio especializado como el suyo. Ante la falta de acuerdo, decidió trasladar la actividad a la cercana calle Ruiz de Lihory, llevándose incluso elementos históricos del establecimiento, como la puerta, el escaparate de madera y el mostrador original.¹
El caso de Farinetti no fue único. Durante aquellos años numerosos comercios históricos valencianos tuvieron que renegociar alquileres, trasladarse o cerrar definitivamente tras décadas —e incluso siglos— formando parte del paisaje urbano de la ciudad.
Cuando las ciudades cambian de vecinos
La historia de Luis Farinetti plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando una ciudad conserva sus edificios pero pierde los negocios que les daban vida?
La calle de la Paz sigue siendo una de las vías más elegantes y transitadas de Valencia. Sin embargo, como ha ocurrido en muchas ciudades europeas, los comercios especializados y familiares han ido dejando paso a negocios con mayor capacidad económica, franquicias internacionales, cadenas comerciales y establecimientos orientados al turismo.
El fenómeno suele describirse como gentrificación comercial: el aumento del valor del suelo y de los alquileres acaba expulsando actividades tradicionales que, aunque forman parte de la identidad del lugar, no pueden competir con modelos de negocio más rentables.
Luis Farinetti logró sobrevivir trasladándose a otra calle. Otros muchos comercios históricos no tuvieron esa oportunidad.
¿Qué queda hoy de Farinetti?
Afortunadamente, la empresa continúa activa y mantiene vivo un oficio con más de un siglo de historia. Sin embargo, la pérdida de su sede original simboliza algo más profundo que un simple cambio de dirección: representa la dificultad de mantener el comercio tradicional en los centros históricos cada vez más orientados al consumo rápido y al turismo.
Las ciudades necesitan evolucionar, pero también conservar aquello que las hace únicas. Cuando desaparece un comercio centenario no solo se pierde una actividad económica; también desaparecen historias, conocimientos, relaciones humanas y una parte de la memoria colectiva.
Quizá por eso la historia de Luis Farinetti sigue resultando tan actual. Nos invita a preguntarnos qué tipo de ciudad queremos construir y cuánto valor damos a esos establecimientos que han acompañado a generaciones de valencianos.
¿Llegaste a conocer la tienda de la calle de la Paz? ¿Recuerdas alguno de sus escaparates, encargos o trabajos? Comparte tus recuerdos y opiniones. La memoria de estos comercios históricos también se conserva gracias a quienes los vivieron.